Ven Sulina, vámonos Cecilia, ¡Xharini regresa! Los abuelos decían, al visitar un nuevo lugar hay que decir tu nombre porque si no, se lleva tu alma.
Después de varias visitas Leopoldo el jefe de tenencia aceptó la propuesta de generar un taller fotográfico en el salón de usos múltiples y así se le dio impulso al trabajo en colectivo en la comunidad de Cuanajo.
Se realizó una convocatoria abierta para participar y se integraron personas del lugar. A través de diversas sesiones cada fin de semana se convirtió en un encuentro cotidiano que la misma comunidad logró reconocer. Poco a poco nuestras sesiones se convirtieron en Tsinarhi nombre del colectivo fotográfico que decidieron Elena, Sulina, Charbel, David, Bethany, Uriel, Xharini, Verónica, Marbel y Diego que proviene del purépecha y significa ¡Despierta!, un sinónimo de vivaracho, consciente en la vida como lo comentó Sulina, “ahora somos un grupo que retrataremos lo que sucede en Cuanajo” con firmeza lo dijo y así sucedió.
Durante este período se superaron varios inconvenientes, como las condiciones del espacio, seguridad o elementos esenciales que están garantizados en la ciudad e instituciones culturales ya sea la disponibilidad de un baño e internet y en las comunidades es común que no se tenga acceso.
Pese a las dificultades, los lazos de convivencia es único en la comunidad tuve una identificación profunda con sus experiencias de vida. Nuestras dinámicas comenzaban en el salón y después iniciábamos el recorrido por las calles aprendiendo a tomar fotografías, cuando coincidían algunas personas en el camino, inmediatamente el colectivo empezaban a identificar quién era: